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domingo, 12 de diciembre de 2010

La Flor Lunar

Capitulo VI

(Yue)
Mientras estuve en la sala sin quererlo comencé a recordar cada anécdota de mi infancia, como Tam me cubría cada vez que estaba en problemas, aunque aquello solo paso una vez, aún seguía nítido en mi memoria, sucedió hace aproximadamente nueve años, quería averiguar como habían muerto mis padres, así que ingrese a una sala restringida, donde solo el rey tenía permiso de entrar, estaba tan concentrada de encontrar algún documento que no me di cuenta de su llegada, vi la decepción y la furia del hombre que se convirtió en un padre para mí, el rey Rhiannon, supe que sería castigada severamente, levante mi barbilla para evitar que se percatara del temblor que reinaba en mi cuerpo, de improviso apareció Tam detrás del escritorio gritando “Yue me encontraste”, con la mayor calma le explico a su padre que estábamos jugando a la escondida, lo cual era cierto hasta cierto punto, ya que yo me aproveche de esa artimaña, o eso creía, estaba claro que Tam me había seguido, y aunque el rey no pareció muy convencido no rebatió nuestra respuesta, solo nos dijo que jugáramos en otro sitio, si no seriamos castigados, a pesar de todo lo sucedido Tam jamás me pidió una explicación.
Una presencia me hizo volver al presente, al tenerlo frente a mí supe que nuevamente estaba en problemas, Tam había mencionado que Daniel y yo éramos demasiados cercanos, ahora me daba cuenta que tenía razón, pensé que el sentimiento de protección que el me inspiraba era por el simple hecho de ser parte de mi propiedad, pero actualmente no estaba tan segura que solo fuera eso, si dejaba ese sentimiento crecer todos los esfuerzo que he realizado durante mi vida se verían desperdiciados, y eso jamás lo permitiría, en ese momento percibí una lágrima caer por mi mejilla, ¿Es que acaso mi corazón no estaba de acuerdo con mi decisión y esa era su maneta de revelarse?, pero antes de que Daniel pudiera preguntar yo intervine.
Le di todas las instrucciones de lo que podía y no podía hacer, a pesar de eso me sentí insegura con lo que sucedería esta noche, trate de ser lo más clara posible, y a pesar de sus múltiples respuestas insolentes, por esta ocasión decidí ignorarlas, hasta le menciones lo peligroso del líquido que bebería esta noche, el cual añoraba con bastante intensidad, me emociono saber que había comprendido la gravedad de la situación, finalmente me fui a arreglar, me anude el pelo con una coleta, me puse un vestido blanco, el cual dejaba mis hombros descubiertos, podía haber utilizado algo de glamour para acentuar mis facciones, pero esta noche no era posible, debíamos mostrarnos necesitados de magia, la cual seria renovada durante la ceremonia.
Me encontré a Daniel en la sala, a pesar de lo simple de su vestimenta, tenía un brillo especial en sus ojos, aquello produjo un escalofrío en mi nuca, ¿Qué estaba planeando?
Una vez fuera, pude observar una larga mesa rectangular que adornaba el lugar, en la cabecera se sentaba el rey, a su izquierda se ubicaba Tam, el heredero al trono, hubo un tiempo donde la reina ocupo ese sitio, pero en el momento de su muerte, Tam asumió ese puesto; junto a él se encontraba Roxanne, quien llevaba un vestido blanco, tenía un corte en V; mire alrededor me di cuenta que todas las sillas estaban ocupadas a excepción de la que se ubicaba a la derecha del rey, la cual correspondía al gruceen de más baja categoría, esa era yo, me dirigí a la silla con la barbilla bien alta, a pesar de mi lugar en la jerarquía le demostraría a todos que era digna de aquel sitio, algo que ofendía a muchos gruceen, me senté y Daniel acomodo mi silla, luego permaneció de pie detrás de mí, hasta el momento todo iba bien.
En eso un breenum se acerco para empezar a servir la comida, pero Tam interrumpió al rey, antes de que pudiera dar la orden.

- Su majestad -¡Su majestad!, Tam nunca trataba al rey con tanto respecto, siempre lo llamaba por su nombre, definitivamente eso no era bueno, entonces recordé sus palabras “Yo me ocupare de que no cometa ninguna imprudencia”, ¿Qué era lo que pretendía hacer? – Creo que Yue como mi prometida debería sentarse junto a mí.

El rey pareció dudar un momento, mientras sentía las miradas de todos sobre mí, esto definitivamente no estaba entre mis suposiciones.

- Tienes razón, ¡Yue! – dijo mirándome –ocupa el lugar que te corresponde.

¡No lo podía creer!, realmente esto estaba sucediendo, ¿había sido ascendida!, sin aplazar el momento, ya que temía que el se fuera arrepentir, me levante, controle lo más que pude mi expresión, ya que el jubilo que sentía era tanto, que pensé que me ahogaría con tanta felicidad; avance por los puestos hasta llegar al otro extremo de la mesa, el cual permanecía siempre vacio, se suponía que se dejaba así por si algún representante de las otras aldeas nos visitaba, lo cual no ocurría hace muchos años, seguí con mi recorrido, y finalmente estaba frente a Roxanne, la cual no se había movido aún, aquello era impropio en ella, pero luego levante mi vista, vi que el gruceen que se encontraba hace un momento sentado junto a mi, al parecer el se negaba a ocupar mi antigua silla, observe su cara de asco como si temiera contagiarse de algo únicamente por sentarse allí, pero solo basto una mirada del rey para que se moviera, de esa forma termine junto a Tam, y nuevamente Daniel acomodo mi silla, realmente estaba haciendo un trabajo esplendido esta noche.

- Debes sentirte muy honrada por ocupar ese sitio – susurro Roxanne –disfruta mientras puedas.

Deseaba responderle, quise hacerlo, pero percibí los dedos de Tam entrelazarse con los míos, sentí su calor y me di cuenta lo fría que estaba, me jaló junto a él, vestía un esmoquin blanco, en realidad todos los gruceen iban de blanco por respeto a la luna.

- Tranquila, solo esta celosa –murmuro Tam a mi oído, enviando múltiples cosquillas a través de el – este lugar perteneció a tu padre, por ende siempre ha sido tuyo.
- Lo he alcanzado solo por ser tu prometida – le susurre de vuelta.
- Tal vez eso ayudo, pero… -parecía buscar las palabras adecuadas, la cuales no existían, era obvio el motivo por el cual me encontraba aquí –…eres la recolectora de la flor, sin ti, todos estaríamos en peligro, ese no es un trabajo menor.

Sentí que mi pulso se aceleraba, aparte mi vista de él, tal vez tenía razón, la labor que realizaba era importante, mi padre lo desempeño en su momento, pero yo era un caso diferente, sería una ofensa compararme con él; estaba tan perdida en mis pensamiento que no me percate que la comida ya estaba servida, fue incomodo comer con una mano, ya que la otra seguía cautiva en los dedos de Tam.
Finalmente llego la medianoche, el rey dejo la mesa, fue en busca de la copa, era impresionante, su contorno era adornado por un lenguaje antiguo, tenía un diámetro treinta centímetros, dentro de el se encontraba un líquido blanco, el que estaba compuesto por cada una de las flores que había recolectado, estas habían sido molidas hasta formar aquella sustancia; lo que nunca dejaba de asombrarme era la metamorfosis que sufría, porque cuando la luna alcanzaba su cenit el fluido cambiada de color, pasando de blanco a celeste, el primero en beber fue el rey, luego lo hizo Tam, haciendo inevitable la separación de nuestras manos; luego me entrego la copa, debíamos ser cuidadosos, ya que todos teníamos que alcanzar un poco, siempre era la última en beber, por lo tanto jamás tuve que controlarme. Sentí el líquido caer por mi garganta, llenándome de calor a su paso, todas mis inseguridades se desvanecieron, quería más, deseaba que esa sensación de confort permaneciera, me sentía poderosa, y fue muy difícil renunciar a ella, me afligía entregar ese precioso tesoro, pero tenía que hacerlo, ya que privarnos de el podría provocar que nos enfermáramos, y morir en el proceso, así que cedí la copa, espere pacientemente mientras cada gruceen en la mesa bebía, todos debíamos permanecer en silencio durante ese proceso.
Cuando finalmente termino, el rey se llevo la copa, luego cada uno nos levantamos en orden de jerarquía, Daniel seguía detrás de mí, y a solo unos pasos más allá el rey nos esperaba, él me miraba fijamente, comprendí lo que esperaba, y al igual que hace nueve años atrás no supe que decir.


(Daniel)
Frente a mí estaba el líquido que me daría la llave a mi libertad, Yue lo bebía con una urgencia, solo tenía que acercarme unos metros, pero percibí la afilada mirada de Tam, y supe en ese momento que si daba algún indicio de que pensaba hacer algo sospecho me detendría en el acto, y antes de que pudiera hurgar un plan, la copa paso a manos de Roxanne, con ella mi oportunidad se había esfumado, un gran vacio me invadió, me sentí frustrado, estuve tan cerca, en eso comenzaron a levantarse, seguí a Yue como lo he estado haciendo toda la noche, se veía contenta. Cuando llegamos donde el rey este miro inquisitivamente a Yue, la sentí tensarse, aquello no auguraba nada bueno.

- Esta noche ha sucedido algo inesperado, la ascendencia de Yue ha modificado a nuestra ofrenda, así que Yue nos harías el honor.

Yue permaneció en silencio, se notaba que estaba preocupada, todos comenzaron a mirarme, pero sus atenciones se desviaron cuando Tam intervino.

- Padre creo que sería una descortesía para el breenum de Roxanne, la cual estoy segura que añoraba este momento.

El rey pareció analizar la propuesta, no entendía que era lo que tenían planeado para mí, pero prefería enfrentarme a aquello, que aceptar la ayuda de Tam, después de haber pasado toda la noche coqueteando con Yue, y esta parecía bastante agradecida con su intromisión, ¡ya estaba harto de esta situación!, pero Rhiannon no parecía percatarse la comunicación silenciosa que mantenía Tam y Yue en ese momento.

- Tienes razón, Roxanne nos harías el honor.
- Por supuesto su alteza –respondió con un tono condescendiente, mientras me miraba con recelo – ¡Alice muévete!

Y pude observar a la breenum de pelo rubio se encontraba a unos pasos de mí, parecía muy joven, no debía superar los quince años, sentí mucha pena por ella, al imaginarme como estas criaturas habían capturado a alguien tan joven. Ella temerosa se ubico en el centro del circulo formado por todos los gruceen, el rey se acerco con una sonrisa muy escalofriante, que no garantizaba nada positivo, y de sus manos surgieron un par de luces, solo basto un toque para que Alice cayera al suelos, comenzara a gritar, en su mirada se observaba pánico, sea lo que le estuviera provocando ese dolor, era inhumano, lo que más me enfureció fue observar en los rostros de los demás gruceen la dicha por su sufrimiento, incluso en el de Yue, aquello me devastó, y me recordó cual era su verdadera naturaleza, ya no lo soporte más e intervine de la única forma que sabía hacerlo.

-¡Detente! – grite a todo pulmón.

(Yue)
Alice gritaba, sentí su temor recorrer mi cuerpo, hace más de un mes que no degustaba algo así, definitivamente el rey le estaba haciendo ver imágenes sombrías, algunas reales otras no, las cuales se superponían de tal manera que sería imposible para ella distinguirlas, definitivamente nuestro monarca había sido muy cuidadoso en su elección. Las sensaciones placenteras se incrementaban, pero junto a el un sentimiento extraño surgió, no se como explicarlo, pero de un momento a otro me encontraba preocupada por el bienestar de Alice, cada vez ese pesar se acentuaba más, y eso no me gustaba, porque debía experimentar aquello; estaba tan perdida en mis pensamientos que no me percate cuando Daniel paso junto a mí, hasta que fue demasiado tarde.


- ¡Detente! – grito Daniel.


Todos nos volteamos a verlo, algunos parecieron asombrados, otros espantados, yo en cambio estaba aterrada, ¡como es que se le ocurrió hacer algo tan estúpido!, el dolor que sentí cuando Daniel había sido designado a presentarse como ofrenda volvió a mí con la misma intensidad, pero esta vez nadie podría ayudarlo, o tal vez yo podría hacer algo.


- Pero que maleducado ha sido mi breenum, espero que lo disculpen… –dije tratando de sonar lo más tranquila posible, fallando estrepitosamente en el intento, trate de jalar a Daniel obligarlo a disculparse, pero solo me basto verle el rostro para darme cuenta que sería una tarea inútil, así que lo único que podía hacer era mejorar en parte el desastre dejado -… Es un poco entusiasta mi breenum, me había manifestado su deseo de ser parte de nuestra celebración, pero yo lo olvide por completo…y como mi sirviente aún no esta habituado a nuestras costumbres –haciendo hincapié en lo último –ha intervenido de la manera más descortés posible.

- Si te entiendo bien, tu breenum desea tomar el lugar de Alice – indico el rey.


Bueno aquello no era exactamente lo que tenía pensado, pero a pesar de lo imprudente de mi parte, no pude evitar fijar mi mirada en Daniel, en sus ojos se veía determinación, y supe que aceptaría lo que viniera con tal de evitarle el sufrimiento al otro breenum, lo cual me costaba comprender, ya que mal que mal ella no estaba sufriendo ningún daño físico, y aunque así fuera ella se curaría inmediatamente; vi que Daniel intentaba decir algo pero lo detuve con un gesto, el pareció entenderlo, ¡al fin me hacía caso! y cuando aparte mi vista de él, me percate que Tam me observaba, un escalofrío recorrió mi cuerpo, estaba en problemas, esta vez él no podía rescatarme, yo lo sabía y él también era consciente de ello, pero en este momento eso no importaba, en el instante que intervine asumí el costo.


- Sería un gran honor para mí y para mi breenum, si lo permitieras.


Daniel paso al frente ocupando el puesto de Alice, esta fue sacada por dos breenum, en eso el rey se acercó con sus manos iluminadas por la magia, toco a Daniel, el silencio se interpuso, todos estábamos expectantes, me sudaban las palmas, me sentía nerviosa, observe como una pequeña herida surgía en la frente de mi breenum, la cual se curo de inmediato, Daniel parecía desconcertado, probablemente temía sufrir algo similar a lo vivido por Alice, pero yo sabía el verdadero significado de esa lesión , comprendí que el nuestro monarca no se había convencido con mis argumentos, porque el hechizo que le propino solo era usado en quienes cometía una falta muy grave; era tan horroroso, en contadas ocasiones se uso, convirtiéndose prácticamente en una leyenda, como temía la herida volvió a surgir, pero más profundamente, e instantemente otra aparecieron en su brazo, espalda, que iniciaron la misma fase, me recordaba a una planta que lanza sus esporas, finalmente se desplomo en el suelo, ¿esto no podía estar pasando?, me asqueaba sentir su dolor inundar mi cuerpo, era la primera vez que eso me pasaba, Daniel era la causa de eso, no existía duda, hace solo una horas atrás él estaba irritándome, esperaba fervientemente a que se levantara, pero eso no pasaría, era impactante verlo tan frágil, dócil, como si aceptara su muerte, ¡no!, no permitiría que eso pasara, detendría ese ciclo eterno de sanacion y aflicción; llego un punto en que a Daniel le era imposible mantener la vista al frente, y gotas de sudor cubría su cuerpo, las lágrimas se agolpaban en mis ojos, me dolía el pecho, deseaba intensamente cerrar mis párpados y huir de alguna forma de esta horrorosa escena, en ese momento comprendí lo que Daniel sintió hace solo un instante con Alice, y al igual que él, lo único que quería era lanzarme al medio, pedir, suplicar que parasen, sentí mi cuerpo inclinarse, a pesar que mi instinto me gritaba que era una locura lo que intentaba hacer, me era imposible detenerme, necesitaba urdir algo o me volvería loca por la tortura, como adivinando mis intenciones Tam aprisiono mi brazo, devolviéndome a la realidad, observe sus ojos, los cuales estaban fijos en mí, me trasmitían una determinación absoluta, él no permitiría que cometiera una insensatez, me protegería como siempre lo había hecho.
El silencio reinaba, ¿silencio?, algo inesperado estaba pasando, aparte mi mirada de Tam, me voltee, como pude dudar de él, Daniel no paraba de sorprenderme, a pesar del dolor, el cual por más que tratara le era imposible de ocultar, él no nos daría el regalo de escuchar sus quejas, súplicas, gritos producto de sufrimiento, aquella pequeña resolución estaba irritando a todos los gruceen, por no conseguir lo que deseaban, con esa actitud Daniel se gano mi respeto, estaba exhibiendo más coraje del que yo había mostrado en toda mi vida; deje de luchar contra Tam, porque entendía que ese testarudo no aceptaría mi ayuda, mantenía sus dientes apretados, soportaría hasta el final, conocer de su temeridad no le auxiliaría en terminar más deprisa su castigo, porque estaba segura que el rey no aceptaría esa humillación, seguiría hasta que escuchara un grito, el cuerpo de Daniel estaba bañado en sangre, sabía que estaba al borde del desmayo, ¿cuando terminaría esto?
Poco a poco los gruceen se retiraban, se había aburrido de este enfrentamiento, al ver que perdía la atención de su pueblo, el rey decidió terminar el hechizo que afligía a mi breenum, y se alejo del lugar, con cautela me acerque, Daniel respiraba quejumbrosamente, lo levante con cuidado, Tam me ayudo, nos dirigimos a mi casa. Una vez allí lo acostamos en su cama, en ningún momento Daniel aparto sus ojos de mí, me miraba con intensidad, me acerque y le acaricie el rostro, él sujeto mi mano débilmente, parecía tan frágil, trate de calmarlo.
-No te preocupes, estarás bien- murmure, tuve que asegurárselo y asegurármelo a mi también, no podía caer en la desesperación, él solo asintió, era incapaz de formular cualquier palabra, solté mi mano delicadamente, el trato de detenerme, pero no se lo permití. - Tranquilo, solo iré a buscar agua para quitarte toda esa sangre – observe como su rostro se iba relajando, le sonreí para enfundarle valor, me levante.


-¡Yo lo haré! –intervino Tam, me había olvidado de su presencia, se notaba tenso, paso junto a mí sin mirarme.


Lo seguí, quería disculparme, decirle que estaba interpretando todo al revés, pero no podía, sería una vulgar mentira, él no se lo merecía semejante trato de mi parte.
Llegue a la cocina, estaba con un bol en las manos, tenía los parpados cerrados, él utilizaba su magia para hervir el agua, el característico brillo lo rodeaba, me fue imposible apartar la vista, poco a poco la luminosidad fue decreciendo completando la tarea, lentamente abrió sus ojos chocando con la mía.


- Tam yo…

- ¡Tu puedes preparar las hiervas! – contesto tajantemente.

- Pero…- replique

- Por favor Yue – suplico, percibí que estaba dolido, decepcionado, lo peor es que era por mi culpa.


Me dirigía al rincón, y me dispuse a machacar unas plantas, al menos esto le ayudaría con el dolor, percibí como Tam pasaba a mi lado e iba a la alcoba de Daniel, quería detenerlo, pero me abstuve.
Pasaron los minutos, escuche la ropa rasgarse, el roce del agua contra la piel, oía Daniel pegar unos pequeños alaridos, que me desgarraban por dentro, ¿acaso Tam se estaba vengando, por lo que acaba de hacer?, no, él no haría algo tan infantil, no podía estar tranquilo, puse más empeño a mi labor, entre más rápido terminara, más pronto entraría a dicha habitación.
Finalmente acabe, tomo mi pequeño recipiente, ingrese y vi que Tam le estaba lavando los pies, observe la magnitud de la lesiones, ahogue un grito, pero mi quejido fue lo suficientemente fuerte para anunciar mi llegada, con la cabeza baja, me ubique cerca del rostro de Daniel, me sentía muy incomoda con Tam y mi breenum en el mismo sitio, más aún después de lo que acababa de suceder. Tan continuaba aseando a Daniel, lo hacía con mucho cuidado, como pude pensar mal de él, y un leve toque me saco de mis ensoñaciones, Daniel me miraba con una posesión, como diciéndome “¡hey yo estoy herido, note desconcentres!”, inicie mi tarea con mucho cuidado, unte la pasta sobre su brazo derecho, hizo varia muecas de dolor, me percate como lentamente su cuerpo se recuperaba, aquello no era más que el reflejo de que el rey había retirado el hechizo, de lo contrario le hubiera sido imposible curarse. Una vez termine con sus brazos, me dirigí a su pecho, tenía un profundo corte cerca del corazón, de haber seguido siendo humano ya estaría muerto; su piel era muy suave sentía hormigueos en mis dedos cada vez que rosaba con ella, levante mi vista, sin darme cuenta termine con su rostro solo a unos centímetros del mío, inhale su aliento, era muy cálido, roce mi frente con la suya, estaba caliente, debía tener fiebre, me impaciente, debía bajársela de inmediato.


- Veo que ya no me necesitas, así que me marcho- anunció bruscamente.


Paso junto a mí tan inesperadamente que fui incapaz de detenerle, supuse que volvería a la celebración aunque muy en el fondo sabía que no sería así, solo logre escuchar el portazo que dio al salir.

Espero sus comentarios, Quejas, críticas, amenazas de muerte, todas serán bien recibidas.

2 comentarios:

Kailu dijo...

Y el siete? o.o

xD muy bueno tu fic espero pronto leer más besos

karoru dijo...

que bueno que te haya gustado, cuando lo haya subido completo al foro lo colocare aquí, así que paciencia