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martes, 9 de noviembre de 2010

La Flor Lunar

Capitulo I


(Yue)

Trato de abrir los ojos lo más lento posible, otro día más, estoy tan aburrida, dudo mucho que algo interesante vaya a suceder hoy, será mejor que termine de una vez con mis deberes, así tendré tiempo para divertirme, es tan molesto ser la única capaz de encontrar la flor lunar, que no puedo mandar a nadie hacerlo por mí; aunque un paseíto nunca esta demás, no esta entre mis obligaciones hacerlo a la primera hora del día, de esta forma me dirijo a lo más profundo del bosque, alejándome de mi aldea, hasta que lo escucho, ¡¿Qué es eso?!, definitivamente no es un animal, un animal no haría un sonido como ese, es tan ruidoso, es como si lo hiciera a adrede, acaso quiere morir, me acerco un poco más y lo percibo es un humano, con razón, pero es extraño que ronde solo, aunque eso no importa mucho, si el se ofrece, no pienso negarme, puedo entretenerme un rato degustando su temor, para que abstenerse.



(Daniel)
Mis ojos han sido testigos de innumerables aventuras, pensé que ya lo había visto todo, pero cuan equivocado estaba, es por esto que al escuchar de esta extravagante petición, no dude en aceptarla, un adinerado hombre me solicito que lo ayudara a encontrar una aldea de hadas, en ese momento no sabía si reírme de la ridiculez que me pedía, pero al mencionar el bosque Walyu, acepte de inmediato, ese lugar es uno de los pocos sitios que no han sido invadidos por los hombres, a pesar de la absurdo de la petición sabía que aquellos árboles valían la pena. Mientras vagaba por sus bosques, pude admirar lo magnifico del lugar, enormes árboles que no parecían terminar nunca, en eso un ruido llamo mi atención, en la maleza rondaba algo, pensé en un puma, lo mejor en estos casos es permanecer lo más quieto posible, recordé lo cuidadoso que fui en mi trayecto hasta aquí, evite pisar ramas secas, entre otras cosas, alterando lo menos posible el entorno, al rememorar esto , mi cuerpo se tranquilizo, convenciéndome que nada peligroso debía haber entre esos musgos; me acerque, lo más probable es que se tratara de un animal herido; cuando solo estaba a uno centímetros lo vi, era imposible, no era real, en ese momento recordé todas las películas que marcaron mi infancia, pasaban por mi mente tratando de encontrar coherencia a lo que veía.

- Eres…un alíen- dije.

Trate de sonar lo más tranquilo posible, pero luego de pronunciar esas palabras, vi su enojo en su rostro, un rostro que me detuve a observar, si iba a morir, al menos quería llevarme la cara de mi verdugo, observe esa piel verdosa, que la mimetizaba con las plantas del lugar, no era de extrañar que no la hubiera notado antes, luego observe sus ojos negros sin pupilas, su cabello era blanco, mirándolo mejor vi sus orejas puntiagudas, tal vez sus compañeros se encontraban ocultos en algún lugar, ¡era imposible que estuviera sola!, no sería muy económico una nave para ti solo…¡Pero en que estoy pensando! , no es momento para eso, tengo un extraterrestre frente a mí, y trato de adivinar cuanto es su gasto de combustible.

- Haz dicho alíen –contesto completamente irritada.

Pero que más podía ser, trate de repasar todo lo que había visto por TV, hasta que recordé porque estaba aquí, estaba tan conmocionado, como no me había percatado antes.

- Eres…un hada-balbuce.
- Correcto y será mejor que vengas conmigo.

A pesar de no tener la menor intención se seguirla, lo hago, solamente porque recuerdo que tengo una misión, mi plan es el siguiente: memorizarme el camino hacia la aldea, una vez allí, escapar, luego encontraré a Hex (el empresario que me contrato), supongo que aún seguirá en nuestro improvisado campamento, no podrá ir a ningún lado sin mí, además de que su sentido de la orientación es pésimo.
Mientras camino observo su espalda, son impresionantes las alas que le nacen de ella, trato de descifrar su color, lo cual es difícil ya que cambian constantemente, en unos momentos es de un celeste pálido, en otros son tan verdes como su piel, dejo de pensar en ello cuando distingo los primeros vestigios del pueblo; sus casas son partes de troncos, los cuales han crecido de forma muy irregular.

- ¿Ustedes modificaron esos árboles?, se que no es de mí incumbencia, pero es que…
- Sí, lo hemos modificado con nuestro glamour, no solo los árboles, otras cosas también han sido cambiadas-dijo con una voz maliciosa.

Su última frase me hizo darme cuenta, que no me encontraba aquí en una visita turística, debía haber escapado cuando tuve mi oportunidad, si es que la tuve alguna vez. En eso otra hada se acerco, me parecía todas iguales, con lo único con que los podía distinguir, eran los colores de sus cabellos, el que venía a nuestro encuentro lo tenía de color blanco, debía medir alrededor de 1.70 m, sus ojos eran negros como los de todos en este lugar, al igual que su piel verdosa, pero a diferencia de mi captora, sus alas no cambiaban de color.

- Así que al fin haz decidido tener un breenum, a Rhiannon le va encantar la noticia- dijo con una escalofriante sonrisa en su rostro.
- ¡No llames al rey por su nombre!, Tam.
- Yue, no es necesario que te alteres de esa forma, recuerda que es mi padre – contesto Tam.
Así que mi captora se llama Yue, es un lindo nombre, para alguien que tiene mi vida en sus manos.
- No estoy de humor para discutir contigo; necesito encontrar al rey –dijo exasperada.
- ¿No quieres que lo busque por ti? – respondió Tam fríamente
- ¿Y que me pedirás a cambio?
- M m m…. déjame ver.

No llegue a conocer la respuesta, porque a pesar de nunca haberlo visto, el hecho de que todas estas criaturas se inclinaban, no le pasaría de percibido a nadie. El rey tenía el pelo blanco, un color muy de moda por aquí parece, con él ya van tres, y definitivamente había variedad en el lugar, amarillo, lila, naranjo, rojo, y colores tan extraños que si no los tuviera frente a mí, jamás hubiera pensado que existían.
Estando junto a su hijo, me di cuenta de lo alto que era, yo medía 1.80, el definitivamente lo superaba, el debía medir 1.85 aproximadamente, aunque no pude seguir estudiándolo más, porque mis análisis fueron interrumpidos por su imponente voz.

- ¿Deseas que él se transforme en tu breenum? –pregunto Rhiannon.
- Sí, señor, ¿Qué es lo que deseas a cambio? – pregunto temerosa Yue.

Aquello me impacto, parecía tan segura hace unos momentos, aunque no era de extrañar, el rey era formidable, tenía una mirada penetrante, se notaba que infundía un gran temor, definitivamente no me gustaría verlo enojado, aunque dudo que tenga esa posibilidad, sea lo que sea que estén planeando espero que sea rápido.

- Prométeme que te enlazaras con Tam- pronuncio el rey.
- ¿Y Tam está de acuerdo?
- Por supuesto que lo está- contesto con firmeza.
Al parecer no quería entrar en detalles, en como se había llegado a tal acuerdo.
- Entonces…Tú lo conviertes en un breenum, y yo te prometo que algún día me enlazare con Tam, ¿Tenemos un trato?-pregunto Yue.
- Tenemos un trato-concluyo el rey.

Si durante toda la conversación había sido ignorado, ahora parecía que me había convertido en el protagonista de algo, porque todas las miradas se volcaron en mí, no entendía que era lo que me iba a pasar, las manos me sudaban, trate de huir, pero mis piernas no me respondían, o tal vez estas criaturas me lo estaban impidiendo, y poco a poco pude observar sus siniestras sonrisas aparecer en cada uno de sus rostros, este era mi fin, Rhiannon se acercó a mí, una luz rodeaba sus manos, pensé que me iba a estrangular, pero solo se limito a tocar mi frente, luego todo se volvió negro.

1 comentarios:

narrador dijo...

joe, que final mas sorprendente, karoru.
Ya veo que no te andas con chiquitas! me gusta mucho como cuentas las cosas sin perder el tiempo.
Voy a leer el segundo capitulo ^^