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lunes, 15 de noviembre de 2010

La Flor Lunar

Capitulo III

(Yue)
Ya había perdido mucho tiempo dando tontas explicaciones, tenía un trabajo que hacer, al fin poseía un sirviente que me ayudaría en mi cometido, cerré mis ojos y me concentré en sentir la esencia de la flor, libere mi mente de cualquier preocupación, al fin la percibí, era una sensación cálida, era extraño que siempre esa rara planta me calmara, a pesar de odiar mi misión, siempre olvidaba esos sentimientos en su presencia. Camine un par de metros, y la divise, estaba sobre una roca, en lo alto de un risco, podía volar y alcanzarla fácilmente, pero sería algo muy agotador, además ahora poseía un breenum, así que él se encargaría de todo.

-¡Sube!- dije impaciente.

El siguió su mirada, vi en sus ojos asombro, luego pánico, me agrado observar su pánico, podía adivinar que estaba pensando solo con mirarlo, sentí el impulso de retractarme de mi orden, pero luego recordé quien era, así que simplemente me limite a observarlo, cuando al fin pareció comprender su situación, inicio el ascenso.
Cuando estaba a los veinte metros de altura, sentí un gran alivio, le faltaba muy poco para que arrancará la flor, podríamos volver temprano a la aldea, hoy sería la presentación oficial de mi breenum, solo me distraje un momento, vi como Daniel se aferraba frenéticamente de las rocas, a pesar de lo arriesgada de la situación, parecía tranquilo, balanceo su cuerpo levemente, tomo la flor entre sus manos e inicio el descenso como si nada hubiera pasado, vote todo el aire que estaba conteniendo, no se porque me asuste tanto, aunque claro sería un desastre si algo le pasaba a la flor, definitivamente no estaba preocupada por ese insignificante humano; al fin llego a donde me encontraba, y me entrego la planta.

- ¿Te encuentras bien, te ves algo pálida? – preguntó Daniel.
- Ser cortes no te librara de tu trabajo.
- ¡No estaba siendo cortes…solo….
- ¿solo?


(Daniel)
Una vez en el suelo, la vi inquieta, pensé que algo malo le había sucedido en mi ausencia, le pregunte como estaba, ¡Y ella simplemente dijo “Ser cortes no te librara de tu trabajo”!, pero que idiota fui yo solo…me preocupe, pero lo último no se lo dije, habría sido una imprudencia, luego de razonarlo un poco, supe que era imposible, era ridículo que estuviera angustiado por ella, ya que eso implicaría en cierto grado afecto, aquello no podía ser, jamás sentiría algo por un ser que me condeno a esta apariencia, llegue a la conclusión de que había confundido las cosas, simplemente estaba frustrado, ya que si algo le ocurría no sería capaz de vengarme por lo que me hizo, ya más tranquilo me enfoque, en lo realmente importante, aún me quedaban muchas dudas con respecto a los de su raza, así que decidí cambiar el tema.

-¿Tan importante es esta flor que incluso arriesgas mi vida para conseguirla?
- Tú vida carece de importancia para mí, además como te atreves a ignorar mi pregunta, ¿solo que..?, te ordeno que concluyas esa frase.
- ¿Y si no quiero? – conteste altaneramente.

Una vez que lo dije, supe que estaba en problemas, definitivamente esto tendría consecuencias, aunque al mismo tiempo estaba contento por haberla hecho enojar, pero para extrañeza mía el castigo nunca llego, solo se limito a pasar junto a mí y caminar en dirección a la aldea.

- ¡Apúrate, se nos hace tarde!
- Como ordene su señoría- conteste burlonamente.



(Yue)
Como se atrevía a contestarme así, “¿Y si no quiero?”, repetía una y otra vez en mi mente, en esta ocasión hice caso omiso a sus insolencias, una vez en la fiesta se dará cuenta de cual es su lugar, eso sería muy divertido de ver.
Mientras nos dirigíamos a mi casa, le explique que era ser un gruceen, entre más rápido termináramos con las explicaciones didácticas, más fácilmente se resignaría a su suerte, le conté que éramos una clase de pixie, poco conocida, al mismo tiempo casi extinta, pero a diferencia de las demás hadas, el hierro no nos afectaba y podíamos mentir también como un humano, pero a cambio de eso una vez al mes en luna llena debíamos consumir las plantas que habíamos recolectado esa mañana, a través de una pequeña ceremonia que se realizaría dentro de un par de días, y pude percatarme que finalmente entendía la importancia de la flor que residía en mis manos.

Una vez dentro de mi residencia, le ordene que se colocara unos pantalones negros y una camisa del mismo color, que correspondían a las ropas que usaba la servidumbre, la mención de aquello no le causo mucha gracia a Daniel, aunque mi intención no era esa, su descontento me intranquilizo, no pude pensar mucho en ello, porque Tam irrumpió en el lugar.

- ¿Veo que estas sola?
- Te equivocas, mi breenum se encuentra en la habitación contigua, y por si lo haz olvidado hoy es su presentación, así que…
- Claro que no lo he olvidado – dijo acercándose -¿Por qué más estaría aquí? – al observar mi cara de desconcierto añadió - ¡No permitiré que juegues conmigo! – sujetándome fuertemente las muñecas.

Jamás lo había visto descontrolado, su pecho subía y bajaba por la agitación, me quede entumecida observándolo, ni siquiera intente zafarme, hasta que una voz me hizo volver en sí.

- ¡Suéltala!- grito Daniel

No se como lo hizo, pero de estar en manos de Tam, pase a estar en brazos de Daniel, luego mi breenum le exigió que se marchara, este lo hizo, pero advirtiéndome a su salida, que supiera comportarme en la fiesta, definitivamente no podía entender lo que acababa de pasar, ¿Por qué Tam estaba enfadado?.

- Quiero que sepas que no quiero nada a cambio, pero… ¿Te encuentras bien?

Solté un suspiro, con que era eso, ahora comprendía, porque parecía tan dudoso en preguntarme, después del discurso que le había dado en la mañana, este humano no deja de sorprenderme.

- Estoy bien, gra…fuiste muy amable-añadí

¡Demonios casi le doy las gracias!, me aparte rápidamente de sus brazos, estaba tan cómoda entre ellos, que cuando me aleje me arrepentí de haberlo hecho, pero en ese momento eso no era lo importante, tenía que aclarar mi mente y cerca de él no podía hacerlo, ¡Por poco y le quedo debiendo un favor de por vida!, menos mal el no pareció darse cuenta y lo atribuyó a mi timidez, en el futuro debía ser más cuidadosa, ya me sentía bastante intranquila en su presencia, ahora Tam le iba a hacer la vida imposible, ¿Cómo es que un simple humano puede causar tantos disturbios?

2 comentarios:

guiselle dijo...

haber nosabo que escribirte, tengo cero inspiracion en este momento.....
lo unico que te deseo suerte en todo...sigue haciendo lo que mas te gusta que es escribir......y comparte con los demas lo que haces...
TKM amiga mia.....

Manuel dijo...

Me habia atrasado un poco en leerlo, sigue interesante
SALUDOS!!!